Dices que ves la luz de las estrellas en mí
Brillando tan fuerte y tan pura
¿Y qué pasa con los momentos intermedios?
Dijiste que ves la luz de las estrellas en mí
¿Y qué hay del misterio negro?
¿Y de los momentos que no ves?
Es mucho más profundo de lo que piensas
Estoy cansada de esa novocaína
Guarda toda esa mierda
Quiero sentirlo todo
Yo solo era una mentira blanca, blanca, blanca
La verdad sale con el tiempo, siempre
Sé por dónde ha pasado mi alma
Ahora recuerdo la noche
Recuerdo la noche
Ahora recuerdo la noche
Recuerdo la noche
Tantas horas después de medianoche
Solo quiero hacer sentir orgullosa a mi mamá
Cuando los pensamientos estúpidos empezaron
a gritar más fuerte
Me dije “tranquila” y me di una ducha fría
Como si fuéramos a levitar
A levitar
Con el 808
Me atrae lo real, no lo falso
Y esta vez depende de mí
Porque recuerdo la noche
Recuerdo la noche
Ahora recuerdo la noche
Recuerdo la noche
Las personas suelen ver solo la luz que aparece en la superficie. Los momentos en los que pareces estar bien, el rostro que aguanta, las historias pulidas y ordenadas. Sin embargo, Starlight es una canción que saca en silencio el peso y la oscuridad que se esconden detrás de esa palabra: luz.
En Starlight, la voz que narra habla de una historia real que no suele mostrarse a los demás: la incomodidad, la confusión y esas emociones que no se pueden explicar fácilmente. El “white lie” que aparece en la letra representa la versión de mí que los demás ven: un rostro moldeado según lo que el mundo espera, una imagen construida al margen de la verdad. Pero el hablante ya no intenta definirse solo a través de su lado luminoso. En lugar de eso, abraza sin esconderlo el recuerdo de la oscuridad y de las noches que tuvo que atravesar para crear esa luz.
En la canción, la palabra “night” se repite una y otra vez, aunque nunca se explica con exactitud de qué noche se trata. Desde la mirada del editor, esa “oscuridad” y esa “noche” representan los esfuerzos realizados en silencio, las promesas repasadas una y otra vez, el sudor y las lágrimas acumuladas mientras se resistía, y los momentos en los que fue necesario recomponerse constantemente para proteger el lado luminoso. Pero, sobre todo, ese instante decisivo en el que el hablante pudo existir plenamente como su yo más auténtico. Todo ese proceso es, para mí, la noche de la que habla esta canción.
El hablante de Starlight ya no se define apoyándose en la luz que otros proyectan sobre él. Recuerda con mayor claridad a la persona que estuvo a punto de derrumbarse, temblando en soledad, antes que a la versión que brillaba bajo la mirada ajena. Y precisamente porque conserva esos recuerdos, esta luz no es frágil.
Por eso, Starlight se siente como una confesión personal. La confesión de que nunca fue solo alguien que parecía estar bien, y de que la persona que es hoy solo fue posible después de atravesar esas noches. Si esta canción permanece tanto tiempo en el corazón de quien la escucha, no es porque su luz sea deslumbrante, sino porque es una luz que ha pasado por noches oscuras y solitarias.