January 6, 2026

El ejercicio de volver a llamar a un yo que se ha vuelto borroso

[INFORMACIÓN PERSONAL]

NOMBRE: Thomas
EDAD: 26
RESIDE EN: MADRID, ESPAÑA
PALABRAS CLAVE: #boundary #self-recognition #pause

[INTRODUCCIÓN.]

Thomas no está acostumbrado a explicarse a sí mismo. En lugar de eso, observa durante más tiempo qué preguntas lo acompañan últimamente, en qué momentos se detiene sin darse cuenta.

Aún no tiene certezas, y tampoco puede decir que la dirección de su vida sea clara, pero no intenta apartar la confusión que atraviesa ahora.  En el tiempo en el que se permite no saber, se esfuerza, más bien, por no alejarse de sí mismo.

Esta entrevista no es la historia de alguien que ha llegado a una respuesta, sino el presente de una persona que ha decidido no soltar sus preguntas.

[ENTREVISTA.1]

P. ¿Cuál es el pensamiento que más a menudo te viene a la mente últimamente?

R. El pensamiento que más aparece últimamente es una pregunta como “¿Estoy viviendo bien ahora mismo?”. Es vaga, pero persistente. El día avanza con normalidad, hago lo que tengo que hacer, pero dentro de mí siento a menudo como si los pies no tocaran el suelo. A veces parece que voy hacia algún lugar, y otras veces siento que quizá solo estoy dando vueltas en el mismo sitio.

Antes, cuando aparecían este tipo de pensamientos, intentaba apartarlos diciendo que eran “preocupaciones innecesarias”. Pero últimamente empiezo a pensar que esta pregunta no nace de la pereza, sino que quizá sea una señal de que intento no perderme a mí mismo. No es tanto que esté buscando una respuesta, sino que el simple hecho de sostener esta pregunta me parece una prueba de que todavía no he renunciado a mi vida. Por eso, cuando este pensamiento aparece, trato de observarlo con un poco más de calma.

[ENTREVISTA.2]

P. ¿Hay algún punto de tu vida en el que sientas que estabas esforzándote en exceso?

R. Si lo miro ahora, creo que durante mucho tiempo viví poniendo demasiada tensión en casi todos los aspectos de mi vida. Sobre todo con ideas como “tengo que hacerlo bien” o “no puedo quedarme atrás”, mi cuerpo y mi mente estaban siempre en estado de alerta.

Cada vez que tenía que tomar una decisión, pensaba primero si era la elección correcta, si no me arrepentiría después, si no parecería inferior a los demás. En ese proceso, casi nunca me pregunté qué sensación me producía realmente a mí.

Vivir de ese modo, forzándome constantemente, me llevó a un punto en el que ya no tenía ganas de hacer nada. Ni siquiera me permitía decir que necesitaba descansar. Ahora me doy cuenta de que ese esfuerzo no era para vivir bien, sino para demostrar algo. Y ese esfuerzo fue, precisamente, lo que más me agotó.

[ENTREVISTA.3]

P. ¿Qué frase te dices con más frecuencia a ti mismo?

R. Últimamente, la frase que más me digo es: “Está bien, todavía no tienes que decidir”. Antes me presionaba constantemente. Creía que tenía que elegir rápido una dirección, tener una identidad clara, vivir una vida que pudiera explicarse fácilmente a los demás.

Ahora, poco a poco, estoy aceptando que permanecer en un estado de no saber también puede ser una forma de elección. Así que cuando la ansiedad aparece, me digo con cuidado: “También tú estás en proceso”, “la confusión que sientes ahora también forma parte de ti”.

No es que me tranquilice por completo, pero al menos ya no me empujo como antes. Solo eso, para mí, ya es un cambio bastante grande.

[ENTREVISTA.4]

P. Si pudieras decirle algo a tu yo del pasado, ¿qué le dirías?

R. Lo que me gustaría decirle es: “Lo estabas haciendo mejor de lo que creías”. En ese momento sentía que siempre me faltaba algo y que iba por detrás de los demás. En lugar de intentar comprenderme, solo intentaba cambiarme.

Ahora sé que aquel yo no era débil, sino que estaba cargando demasiadas cosas a la vez. Y también sé que gracias a esa confusión y a ese vagar he podido volverme un poco más sólido.

Si pudiera volver a encontrarme con esa persona, más que darle consejos, me sentaría a su lado y le diría: “No estás en el camino equivocado. Puede que parezca lento, pero no has perdido nada”.

[NOTA  DEL  EDITOR.]

La historia de Thomas no es una confesión para demostrar algo. Es, más bien, el registro de alguien que se permitió hacer preguntas. Antes de preguntarse si está viviendo bien, miró con honestidad en qué puntos se estaba exigiendo demasiado.

Su actitud de aceptar el detenerse y el no saber no como un fracaso, sino como parte del proceso, invita a mirar la identidad no como algo que se completa, sino como un estado presente.

No hay certezas, pero las preguntas permanecen. Y la decisión de no soltarlas es lo que lo mantiene todavía dentro de su propia vida. Tal vez la identidad consista en eso: en soltar un poco la fuerza con la que uno se estaba empujando hacia adelante.

– Un breve tiempo para explorar la propia identidad. DOSÉA –

Latest Posts